sábado, 14 de julio de 2007

Sus diarios de motocicleta: Alberto Granados

Esto lo estoy escribiendo en Febrero, en San José de Costa Rica, pero sucedió en La Habana, Cuba… en Julio de 2007. Espero poder relatar más o menos fielmente la cuestión.

El viaje que vengo llevando ha tenido muchas notas de color, pero creo que esta es una de las más coloridas que tengo para contar. Gracias al dato que me pasaran en La Habana, Cuba, tuve la oportunidad de conocer y visitar en su casa a Alberto Granados, compañero de viaje del Che Guevara en su primer viaje por Latinoamérica. El mismo viaje que quedara inmortalizado y muy bien retratado en la película “Diarios de motocicleta” con la actuación de Gael García (un bombón mexicano) y Rodrigo de la Serna, dirigida por Walter Salles. El que leyó la película o sabe un poco de la vida del Che, sabe de quién hablo.

A Alberto Granados fuimos a visitarlo con Lau. Cuando nos enteramos que seguía vivo, en Cuba, y que íbamos a tener acceso a los datos de su casa, la verdad es que nos emocionamos muchísimo. Volvimos de Santiago un día antes para verlo. Toda una institución el viejo! Un pedacito de historia viviente!! Cuando nos dieron su teléfono estuvimos por lo menos 40 minutos discutiendo quién lo llamaba, y qué le decía. Marcábamos, nos pasábamos el teléfono como una papa caliente, y antes de que sonara colgábamos sin haber decidido quién iba a hablar. Jajaja estábamos como una chica de 14 años amagando llamar al chico que le gusta. Nos daba un poco de cosa caerle de la nada, a cholulearlo. Finalmente Lau se animó a llamar (Lau se animó a más cosas que yo mientras estuvimos juntas) y habló con la esposa. Quedamos en una cita a las 5 pm en su casa. Un rato antes de la hora fijada nos dimos cuenta que estábamos super retrasadas –dependíamos de un amigo cubano que nos iba a llevar- así que llamamos con un poco de vergüenza para pedirles de cambiar el horario. Nos dijeron que sin problemas fuéramos más tarde.

Llegamos a las 7.00 con Lau y Ottoniel, nuestro ya inseparable amigo de la isla. Alberto vive en un ex barrio residencial de La Habana (era residencial en los tiempos de Batista), en una casa con varias habitaciones y que -para ser fieles a la verdad- se la veía más cómoda que muchas otras casas cubanas que visitamos. Allí vive con sus hijos y nietos, en un hogar muy lindo. Entramos nerviosas y yo con un poco de vergüenza de llegar a cholulear a una persona de 90 años a la tardecita, pero la amabilidad de la familia, y de su esposa que nos atendió, nos hicieron sentir muy cómodas. Cuando la mujer nos escuchó hablar, nos dijo “aaaah son argentinas?!?! Pensamos que eran colombianas… viejo! Son argentinas eh!”. Jajaja con Lau nos miramos riéndonos.

Esperamos a Alberto en un balconcito de la casa, salió unos 10 minutos después de que llegamos. Se disculparon que había estado cenando…nos sentimos mal por haberle hecho apurar la cena, pero la alegría de estar ahí pudo más. Mientras Alberto terminaba de comer, la esposa se sentó a charlar con nosotras y nos ofreció mate cocido frío con limón… muy rico. Ahí nos enteramos que ella era venezolana, que se llevaban varios años de diferencia y que había sido la única que había logrado casarlo. Al ratito llegó Alberto y se sentó a seguir la conversación. Cayó tranquilo, con su camisita blanca de entrecasa y tooooodo su carisma. Si hay algo que le sobra, es carisma. Sus 90 años no se le notaban, e hizo gala de su lucidez mental y sentido del humor todito el tiempo.

Desde el momento que nos saludó, advertimos que estaba cancherísimo con la situación, acostumbrado a recibir gente, y contento de tener visitas jóvenes. Ya en las escaleras habíamos visto souvenirs de todo tipo, de todas partes del mundo, que se notaba que se las habían regalado de en general zurdos de todos lados ja. Empezamos la charla tímidamente pero a los 5 minutos estábamos como chanchos. Le contamos que estábamos viajando por Latinoamérica, que éramos 2 amigas como ellos, que una ya estaba recibida (como él cuando salió con el Che) y que la otra no… como el Che. Creo que eso, más la sorpresa de que éramos compatriotas suyas, lo entusiasmaron mucho. Personalmente, sentí que le copó identificar su historia con la nuestra, con nuestro viaje, de 2 amigas por el continente. Nos preguntaba “y quiés es mayor? Quién fue la de la idea? Qué estudiaron?”. Se esmeró en conocernos, para después decirnos que nos contara lo que quisiéramos, que nos sintiéramos tranquilas de preguntar lo que se nos cantara. “Qué quieren saber, chicas?”

Taaaan lindo y tan tierno! Cuando hizo esa pregunta, mi mente buscaba como la computadora un archivo en el disco rígido… en ese momento hubiéramos querido saber mucho más de su historia particular. Yo sabía un poco del Che, pero casi nada de él y me daba cosa p

ensarlo. No sabíamos qué preguntarle pero no se notó, porque charlamos cómodamente por un buen rato. Nos contó de cuándo salieron, de cómo le gustó la película, de las poquísimas diferencias entre la peli y la realidad… de cómo conoció a su esposa y de cómo llegó a Cuba cuando el Che lo invitó a colaborar con el sistema una vez ganada la Revolución (Alberto le había dicho que no pensaba militar como guerrillero como él, pero que cuando ganaran, contaba c

on su apoyo como científico y médico).

Así nos enteramos que fundó varios centros de investiga

ción en Cuba y que fue pilar fundamental de la forma que tomó el sistema de salud en la Cuba revolucionaria. Yo en ese momento deseaba haber googleado su nombre y tener más info antes de llegar para no parecer tan sorprendida con todo lo que nos contaba. Ante la pregunta de qué cosas admiraba más del Che, nos contestó que su entereza, su pasión por la lectura, su in

tegr

idad de actuar siempre como pensaba, de no tolerar la mentira en absoluto… y de hervir de bronca ante cualquier injusticia, hasta la más chiquita. Le preguntamos qué cosas no le gustaban para nada, y nos dijo que eso de no tolerar las injusticias ni la hipocresía, lo habían hecho meter en problemas más de una vez en el viaje… porque al parecer era muy frontal. Nos mencionó co

mo ejemplo esa escena de la película donde una mujer les atiende una puerta donde llaman para pedir algo de comida, y le ve como un tumor en la cara y le chanta la noticia así sin tacto…. También nos dijo que tanta frontalidad lo había hecho tener que hacer saltar a él para mediar l

as cosas… para arreglar la cuestión con un par de chistecitos. Modestia aparte, nos dijo, era tan gracioso y galán como Rodrigo de la Serna lo hizo en la película.

“Chicas… tienen la cámara? Yo sé que todos vienen por la foto… vieja, sacame una foto con estas dos chicas tan lindas”. Definitivamente, seguía un galán, a los 90 años. En la foto salió mucho más avejentado de lo que está.

Después de la foto, y antes de irnos, charlamos un poquito más sobre cómo veían a Cuba, a Argentina y a Venezuela. Ahí nos mostró una foto que tenía con Evo Morales y Hugo Chavez, que Chávez le había mandado personalmente. Contó que lo hizo llamar él en persona para ver si la foto le había llegado. Y le preguntamos si tenía algún consejo para darnos, así… de viajero a viajeras. Pensó un poco, y concluyó: “sí… que no sean muy obedientes. Hay reglas en todos lados: no pasar por aquí, esperar en línea, etc... si uno sigue todas esas reglas, no disfruta el viaje. Chicas… nunca sean muy obedientes, no se conformen con las cosas como están”.

Nos fuimos felices, dispuestas a disfrutar la foto y seguir el consejo.

6 comentarios:

Oscar Monsalve dijo...

Imposible!!!!

Simplemente imposible... que este post, que es el papá de los post de mochileros que escriben blogs, no tenga por lo menos un comentario!!!

Vamos, esto es, de lejos, una de las cosas más interesantes que he visto que un mochilero ha hecho, y lo digo además porque tanto el mismo Alberto, como Ernesto son unas personas que considero simplemente geniales y que son uno de mis motivantes para un viaje similiar al que ellos hicieron hace ya más de 50 años-


Magui... felicidades, de todo corazón.

Anónimo dijo...

Hola que emocionante es viajar y mas que nada descubrir y conocer a los personajes que van marcando la historia, en realidad mando mis felicitaciones por este blog.

edward josé dijo...

Bravo chicas..!!!! que envidia,pero de la buena..!!!! conocer personas como este sr.son oprtunidades unicas,son momentos que nunca se olvidan..!!!

Tulo dijo...

Recien ahora leo esto Mag? Que locura, como nunca me contaste?

Es increible que hayas tomado mate cocido frío con Alberto, una experiencia inolvidable.

Siempre recuerdo un "bonus track" que hay en el dvd de la película, donde se lo puede ver a Alberto haciendo jueguito con una pelota de futbol.

Pensar que hay gente que está muerta en vida, y este tipo tiene unas ganas de vivir que podría hacerlo por 400 años mas.

Felicitaciones a Lau tambien!

Besos.

Caro dijo...

Hola!! estuve viendo tu blog y es buenísimo! me encantó. Me lo paso Pili Elizalde, es mi amiga y me lo pasó porque yo estoy por irme también un tiempo largo como vos y voy a ir a Cuba! quiero ir a visitar a Alberto también!!
me podrías pasar la dirección???
y también si me querés dar algún consejo "de viajera a viajera" ;)
Te felicito por tu viaje! la verdad q increíble!

Anónimo dijo...

Wow increible y que guapa estas tia!!!