jueves, 10 de enero de 2008

Otros últimos días en El Salvador.

Como es de público conocimiento, volví a El Salvador para celebrar Navidad y Año nuevo, y también ver a toda la familia Rodriguez unida, porque llegaban los hijos Taty y Tico de vuelta de Argentina. Aproveché para ver a todos los amigos que me hice, subirme a algunas olas más (probé en tabla de Surf de nuevo y esta vez logré logré pararme!!!yeaaah), asistir a una boda, conocer un par de destinos turísticos que me habían quedado pendientes y tomar mucho sol. Van a ver que estuve re bronceadita.

Pasé unos 15 días y la verdad es que estuvieron muy lindos. Como estoy disfrutando la visita de Euge en Costa Rica no tengo tiempo de contar en detalle todo… pero pongo algunas fotos y menciono algunas de las actividades.

Fuimos con Juan, María, Tico y Mancy su primo al mar, a las playas El Sunzal y El Tunco.


Celebramos Navidad en la casa de los Rogriduez, donde el 24 a la noche vino un montoooon de gente.

El 25.12 salimos con toda la familia (tíos, primos y abuelos incluídos) a un Volcan y el 01.01.08 nos fuimos con el mismo grupete todos en caravana a la región de “La Ruta de las Flores”, a Apaneca y Ataco más específicamente. La familia está loca!! Me hicieron morir de risa y nos sentimos muy queridos e incluídos con Juampi y María.

En el medio, el fin de semana del 29 y 30.12 nos fuimos con unos amigos a las Playas de El Cuco y Las Flores, en el oriente. QUEEEEE FIN DE SEMANA!! Uno de los mejores en este país. Nos fuimos con la pick up de uno de los chicos (“LaDiabla”..es un fierro) y la pasamos lindísimo. Esas playas son muy bonitas y más lindo todavía es que casi no haya nadie. Nos divertimos mucho con el chichí, el chele, Fer, Juan y María, gastamos poquito y me quedé más enamorada de El Salvador. Tiene unos lugares muy poco descubiertos que son increíbles (pero mejor no contarle a nadie, así sigue tranquilo). Solamente de ese fin de semana, contaría mil cosas… no sólo que ahí es cuando me logré parar en la tabla, sino que estábamos durmiendo en un lugar que realmente era un sueño. Muuuy tobara y medio pelo, pero frente al mar, con una ducha de agua dulce afuera de la habitación debajo de las palmeras, que te morías… con Juan y María leímos mucho, y entre todos charlamos de muchas cosas también. A los surfers más pro del grupo, no les tocaron buenas olas esta vez pero eso no fue malo, porque así la pasamos más charlando y conociendo.

Las estrellas de la noche del sábado, imperdibles. Y la playa que nos metimos con los chicos a surfear el domingo a la mañana…terribles también. Estábamos SOLOS, en una playa que en realidad es propiedad privada pero nosotros la hicimos pública por un rato (ja) porque es un terreno vacío que te podés meter, surfeando un rato y después leyendo. La temperatura era ideal, afuera y dentro del mar, así que me la pasé metiéndome y saliendo como una sirenita. Una de esas veces que salía… miré a mi alrededor y me salió una sonrisa de adentro indescriptible… es que estaba saliendo del mar con mi tablita de surf a tirarme tranquila en un paisaje que hasta hace un tiempo solamente veía en el wallpaper de la computadora. Recuerdo pensar eso, y sentirme adentro del wallpaper, y no poderlo creer.


La última actividad a contar, es la despedida que hice en la casa de los Rodriguez. Vino un montón de gente, Juan cocinó unas pizzas riquísimas, y recibí muchos regalos. Me sentí tan querida!!! Y realmente me costó mucho irme. En un momento se inició un karaoke y no se dio el momento de hacer unas “palabras alusivas” agradeciendo la calidez de todos, que ahora lamento no haber hecho. La verdad es que todo lo que pasé en El Salvador me encantó y guardo un cariño enorme por esas tierras. Todos me decían que vuelva, y espero poder hacerlo apenas pueda. Tengo muchos viajes que voy soñando para el futuro, pero espero que al menos uno me lleve de vuelta al Pulgarcito de América. Me regalaron una remera que dice “Wanakita” (“salvadoreña”) y la verdad que un poco wanaka me siento. Si algún amigo salvadoreño lee esto, le mando un saludo enorme y un GRACIAS gigante por haberme tratado tan bien.


Hasta la victoria Shelter

Me olvidé de contar sobre una adquisión de luxe antes de mi partida, un nuevo compañero de viaje. Así como el Che tuvo a Granados, y el Quijote a Sancho Panza, yo merecía compartir mis aventuras con alguien. No sé cuántos recuerdan la Bubamara, pero era una vaquita de San Antonio de mazapán, que viajaba conmigo, y a la que le sacaba fotos en todos lados. Hay algunas fotos de ella en Picasa…la perdí en Guatemala, y un amigo salvadoreño enterado de la situación proveyó para su reemplazo. Esta vez es un can, de pocas palabras pero fiel. Acá sale triste, empacando conmigo en mi última noche en San Salvador, pero juro que es más alegre.

Buscarle nombre a una cosa de estas es siempre un desafío lindo (además, no lo podés dejar sin nombre…) y después de pensar un rato le nominé SHELTER. Es una historia larguíiiisima y muy graciosa, que no voy a contar para no herir susceptibilidades de nadie. Pero básicamente, el nombre es honor a un chico con problemas de identidad, nacido y criado en El Salvador que después de ver el programa argentino de TV “CEBOLLITAS” entró en un delirio total y se creyó a sí mismo y pasó a contarle a los demás, que era argentino. Su historia bien bien no la conozco,
pero apenas la escuché (era compañero de primaria de un chico que conocí en San Salvador, es decir que es de buena fuente) empecé a contarle a otros muerta de risa. A Shelter no lo conoce nadie pero ya es famoso entre todos mis amigos salvadoreños. Bueno, así que la cuestión es que el tan bien ponderado Shelter sería en teoría mitad salvadoreño, mitad argentino… casi como mi perrito faldero que va a acompañarme de ahora en más, y por eso el nombre.

Es un sol, esta es otra imagende él. Es bastante fotogénico, cuac. Derrochando alegría, cruzando en Ferry de Puntarenas a Paquera conmigo y Euge en Costa Rica. La virtud de Shelter es no haberlo pensado mucho y haberse animado a viajar sin problemas. Casi que muchos que conozco tendrían que imitarlo. No sé quién es el muñeco, al final!

Saludos a todos, no sé cuándo vuelvo a postear algo. Tengo pendiente contar de mis días en Honduras sirviendo en un refugio con chicos de la calle, y la vueltita que nos dimos con Juan y María es su escarabajo de México del 86. Y ni hablar lo colgado que tengo cerrar los relatos de Cuba, del encuentro Zapatista y los primeros días en Guate.

Repito el pedido: escriban! Que me gusta mucho. Bienvenidos a los que se fueron enterando del viaje o del blog hace poco, y muchas gracias a los que van comentando… porque así me entero que lo leen.

Besos desde la calurosa y palmerosa costa pacífica de Costa Rica.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

jajajaja!!!!! shelter me hizo acordar a Wilson -la pelota con la que hablaba Tom Hanks en "El Naufrago"-
Florencia

Pepunk dijo...

hola soy pepon, no se si vos te acordas de mi jeje pues te encontre por aki y decidi deajrte un comentario, yo ni cuenta me di cuando te fuistes :( haha bueno solo me dijo belen ke fueron a una despedida pero no sabia de kien haha bueno estes donde estes DIOS TE ACOMPAÑA te mando un abrazo salvatrucho (salvadoreño) jaja bye ahh espero ke opines sobre mi blogg aver ke te parece ;)